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Acerca de la piel

Además de ser la capa protectora de nuestro cuerpo, la piel también es nuestro órgano más grande: mide de 1,5 a 2 m2 en adultos y representa aproximadamente un 16% de nuestro peso. Dotada de una estructura y de un funcionamiento complejo, la piel protege nuestro organismo contra las agresiones exteriores así como los cambios de temperatura. Además, es el órgano de uno de los cinco sentidos: el tacto.

La estructura de la piel

La piel está compuesta por tres capas principales: la epidermis, la dermis y la hipodermis, de la más superficial a la más profunda.

1. Epidermis

La epidermis es la capa externa de la piel, en contacto con el aire exterior. Su superficie está formada por una decena de poros por cm2, a través de los cuales se secreta el sudor y el sebo. Estas dos sustancias se funden para formar la capa hidrolipídica, que nutre, suaviza y protege la piel.
La epidermis es muy fina, tiene un espesor medio de 0,1 mm. Está compuesta en su 90% por queratinocitos, células llenas de queratina y de lípidos. Nacen en la capa más profunda de la epidermis (capa basal) y después suben poco a poco, volviéndose aplanadas. Entre cuatro y seis semanas después de su formación, llegan a la superficie y pierden su núcleo, convirtiéndose en corneocitos. Biológicamente muertos, los corneocitos desempeñan, sin embargo, un papel primordial: forman un escudo semipermeable (la capa córnea) que protege el organismo de las agresiones exteriores, permitiendo que la piel respire. Por último, los corneocitos se eliminan por un proceso conocido como descamación, dando lugar a una nueva generación de células. Así, la epidermis se regenera constantemente.

La epidermis contiene también otros tres tipos de células que desempeñan un papel fundamental:

• Los melanocitos, que concentran el pigmento y dan color a nuestra piel (la melanina) y nos protegen contra los rayos UVA.

• Las células de Merckel, que actúan en el sentido del tacto.

• Las células de Langerhans, que están vinculadas al sistema inmunitario y contribuyen a la defensa del organismo.

2. La dermis

La dermis es el tejido de soporte de la piel. Es entre 10 y 40 veces más espesa que la epidermis. Está constituida en su mayoría por fibroblastos, células que concentran la elastina y el colágeno. Flexibles y muy resistentes, las fibras aportan a la piel su solidez y elasticidad.

La dermis está irrigada por numerosos vasos sanguíneos, que proporcionan los elementos nutritivos necesarios a la epidermis y regulan la temperatura cutánea. También se compone de glándulas sebáceas y sudoríparas, que segregan el sebo y el sudor, así como los folículos pilosos. La dermis está llena de terminaciones nerviosas que nos permiten sentir a través del tacto.

3. La hipodermis

La hipodermis es la capa más profunda de la piel. Se compone principalmente de células adiposas (adipocitos). Éstas forman un aislamiento térmico y protegen contra presiones corporales y choques. Constituyen asimismo una reserva energética para el organismo.

Las funciones de la piel
La piel es un órgano complejo que desempeña tres funciones indispensables para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo:

• En primer lugar, constituye una barrera de protección contra las agresiones exteriores. Gracias a un sistema de defensa muy sofisticado, es capaz de impedir la entrada a la mayor parte de los agentes no deseados en el organismo: sustancias químicas, hongos, virus, bacterias nocivas…Su flexibilidad y resistencia permiten también proteger a los órganos internos contra choques. Por último, y en cierto modo, la melanina en la epidermis protege a la piel de los rayos UVA.

• La piel es también el vector del sentido del tacto, gracias a los diferentes receptores sensoriales que nos permiten sentir muy levemente las presiones cutáneas, las vibraciones, el calor, así como el dolor.

• Y por último, la piel es indispensable para mantener una temperatura interna constante: la dilatación o la constricción de los vasos sanguíneos que irriga, asociada a la producción de más o menos sudor, permite proteger al organismo de los cambios de temperatura exterior.

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