Print Friendly, PDF & Email

Los diferentes tipos de piel

En general, se distinguen cuatro tipos de piel: normal, seca, grasa y mixta. Sin embargo, el equilibrio cutáneo de cada persona varía en función de la edad, la higiene, las alteraciones hormonales, el estrés, etc.
Las características de la piel pueden evolucionar a lo largo de las etapas de la vida. Aprenda a conocer su piel para darle los cuidados que necesita.

La piel normal

La piel normal, naturalmente flexible, suave y sedosa al tacto, es saludable y fácil de cuidar. Su aspecto es mate, uniforme y presenta poros estrechos. Está bien hidratada, solo segrega la cantidad necesaria de agua y sebo.
No obstante, como todo tipo de piel, es vulnerable a las agresiones del medio ambiente (calor, frío, polución, rayos UVA, aire seco…) y al envejecimiento. Para preservar su equilibrio, es indispensable protegerla cada día con un cuidado hidratante y nutritivo.

La piel seca
Áspera al tacto e incómoda, la piel seca es una piel con un déficit de lípidos y/o de agua. Le falta elasticidad y flexibilidad y parece tirante, sobre todo después del baño o cuidados higiénicos. Se trata de una piel frágil y que reacciona fuertemente a las agresiones exteriores (frío, calor, viento, arañazos, etc.): puede enrojecer fácilmente, provocar picor o tirantez. Si bien la piel seca no envejece más rápido que otros tipos de piel, aparecen arrugas y líneas finas más visibles.

Algunos tipos de piel son particularmente propensas a la sequedad: la piel fina y clara o la piel envejecida, que producen menos sebo y no retienen tan bien la humedad. En cualquier caso, todos los tipos de piel pueden tener períodos o zonas de sequedad.

Una dieta equilibrada, rica en ácidos grasos esenciales, el cuidado diario a base de limpieza con agentes reengrasantes y una aportación nutritiva específica para la piel seca, van a contribuir a que ésta esté suave y saludable.

La piel grasa
De apariencia untuosa, brillante e incluso oleosa, la piel grasa tiene aspecto irregular y poros dilatados, visibles a simple vista. Estas características se deben a la secreción excesiva de sebo, que con frecuencia trae como consecuencia pequeñas imperfecciones (comedones), forma de acné más o menos grave.

Muy común en la adolescencia, la piel grasa puede en ocasiones persistir hasta la edad adulta. Hay un cierto tipo de piel que es grasa por naturaleza y permanece así a lo largo de la vida. De mayor espesor y protegida por una capa hidrolipídica superabundante, la piel grasa resiste mejor a las agresiones medioambientales y a los signos del envejecimiento.

Para este tipo de piel grasa se recomienda una limpieza e hidratación purificantes, tratamiento similar al indicado por un dermatólogo en caso de acné.

La piel mixta
La piel mixta presenta las mismas características que la piel grasa, pero solo en la zona T del rosto: frente, laterales de la nariz y mentón. La piel de las mejillas puede ser normal o seca.

Descubre nuestra solución para la piel: